La evolución de la familia Obama tras su salida de la Casa Blanca

Redacción


 Fama

Han pasado seis años y medio desde que Barack Obama cediese el testigo de la presidencia a Donald Trump y abandonase la Casa Blanca. Con él se iban del que había sido su hogar desde enero de 2009, su esposa, Michelle, y sus hijas Malia y Sasha, dos adolescentes que se habían hecho mayores en la emblemática residencia presidencial. Cambiaban radicalmente de vida en un momento ya de por sí convulso para cualquier joven. Sus padres se desproveían de los corsés institucionales y se enfrentaban a un cambio de rumbo en el que optaron por seguir muy presentes en la vida pública pero de una forma más cercana, más informal y también más tranquila. Obama, ya no solo es Barack. 

Físicamente, el cambio del presidente de los Estados Unidos fue más notable durante sus años en la presidencia, cuando las canas comenzaron a conquistar su cabellera a un ritmo proporcional al peso de su responsabilidad, que en los posteriores. Sin embargo, todo ha cambiado para él. Sigue muy involucrado en la actividad política, pero con las manos libres para emprender otros proyectos, siempre de la mano de su esposa, con la que puso en marcha la productora audiovisual Higher Ground Productions. Juntos han vendido varios formatos para Netflix, como la película documental American Factory, ganadora de un Oscar en 2020.


El matrimonio Obama siempre se ha movido con soltura ante las cámaras y ahora también detrás de ellas. Con un gran dominio de la comunicación, el expresidente siempre ha sabido mostrar su lado más cercano en los medios de comunicación, pero desde que no es inquilino de la Casa Blanca, puede permitirse una dosis extra de espontaneidad tanto en programas de entretenimiento, como en sus redes sociales, donde su faceta profesional serpentea entre las imágenes más familiares y desenfadadas junto a su familia. 


El momento de Michelle

Michelle y Barack siempre han formado un tándem perfecto, pero ella ya no está en segundo plano y en estos años ha dado un claro paso al frente en la esfera pública. En 2018 la abogada publicó el libro ''Mi historia'' y cuenta su vida de novela en primera persona, desde su infancia en un barrio humilde de Chicago, pasando por sus estudios de Derecho en las universidades de Princeton y Harvard, hasta su vida en la Casa Blanca. "Algo parecido a como me imagino que debe ser vivir en un hotel de lujo, si ese hotel de lujo no tuviera otros clientes salvo tú y tu familia", así lo explicaba la ex primera dama estadounidense que hizo un esfuerzo para rebajar el protocolo y que sus hijas vivieran el cambio con la mayor naturalidad posible. 


Malia y Sasha son precisamente las que más han cambiado en estos años. Recientemente, unas imágenes de Sasha, llamaban la atención por su evidente transformación, lógica por otra parte. Ya tiene 22 años y atrás queda la niña que se convirtió en adolescente en las inmediaciones del despacho oval. Ahora vive en California, donde estudia sociología, y comparte su vida con Clifton Powell Jr, hijo del popular actor del mismo nombre, al que conoció en la Universidad. 

Su hermana Malia, de 25 años, también se ha mudado a Los Angeles, en su caso, con la intención de labrarse una carrera en el séptimo arte. La mayor de los Obama estudió cine en la universidad de Harvard y ya ejerció como guionista en una serie inspirada en Beyoncé, Swarm, de Donald Glover para Prime Video. Su próximo paso será coger la batura y ya prepara su debut como directora. Ninguna de las hijas de Barack y Michelle Obama tiene actividad pública en las redes sociales, pero marcan tendencia cada vez que los fotógrafos las sorprenden en la calle. 

Algo no ha cambiado: su pasión por España

La familia sigue suscitando un gran interés y la prensa internacional nunca ha dejado de seguir sus pasos que cada vez son más y con más libertad. Además de disponer de una impresionante casa vacacional en Martha's Vineyard, Massachussets, se les ha visto junto a George Clooney en el Lago Como, pero Michelle y Barack también han estado en Barcelona hace tan solo unos meses visitando la Sagrada Familia y disfrutanto del concierto de Bruce Springsteen junto a Steven Spielberg y su esposa. No es la primera vez que eligen España como destino. Ya lo hicieron en 2010 cuando Obama aún ostentaba la presidencia. Años más tarde, en julio de 2018, la familia viajó Madrid, y como muchos turistas cenaron en un restaurante anglo-andaluz de Chamberí y visitaron el monasterio de El Escorial. También, ya no en calidad de turista si no de expresidente de Estados Unidos, el rey Felipe ejerció de anfitrión en el Museo Reina Sofía. Un año después, una conferencia en Marbella le trajo de nuevo a España y aprovechó para volver a la capital y disfrutar de Sevilla.

Fuente: Hola