Chile avanza en su segundo intento de nueva Constitución con disputas y desconfianza en el Consejo Constitucional

Redacción


 Chile

La redacción de la segunda propuesta de nueva Constitución de Chile entró en una etapa decisiva en la que el Consejo Constitucional, que fue elegido a través del voto popular, revisará y modificará el anteproyecto que elaboró una Comisión Experta y que se plebiscitará el próximo 17 de diciembre.

El proceso, sin embargo, se lleva a cabo en un clima de tensión ya que los consejeros de izquierda (oficialistas) denuncian que los de derecha (oposición) se resisten a negociar y aprovechan que tienen una amplia mayoría (33 de 17 curules) para imponer enmiendas sin ningún ánimo de consenso.

La denuncia implica una paradoja, ya que el año pasado, cuando se elaboró el primer borrador, fue la izquierda –que entonces tenía mayoría en la ya desaparecida Convención Constituyente– la que terminó acusada de no ceder y de implantar su visión en un proyecto que, finalmente, se rechazó en el plebiscito del 4 de septiembre del año pasado, lo que obligó a que se realizara un segundo intento, que es el que está en marcha.

Para evitar los errores cometidos el año pasado, en esta ocasión se diseñó otra estructura institucional, ya que en la elaboración del borrador participan una Comisión Experta, un Comité Técnico de Admisibilidad y un Consejo Constitucional, pero de cualquier manera la redacción de una nueva propuesta avanza en medio de la apatía, la desconfianza y el rechazo.

El lunes, al cumplirse el primer aniversario del plebiscito que rechazó el primer borrador, la consultora Cadem publicó una encuesta que reveló que solo el 30 % apoya la nueva Constitución, mientras que el 53 % la rechaza, una tendencia negativa que ha sido firme y creciente a lo largo de este año.

Además, el 46 % se manifiesta a favor de que se mantenga la actual Constitución, que es herencia del fallecido dictador Augusto Pinochet, y cuya sustitución por una nueva Carta Magna fue uno de los principales reclamos del estallido social de 2019.

Por otra parte, el 57 % considera que, si el segundo borrador también es rechazado en el plebiscito de diciembre, el proceso debe darse por terminado, lo que implicaría que la Constitución actual siga vigente y ya no se pueda pensar en una nueva en varios años.

Negociaciones

La semana pasada, las comisiones del Consejo Constitucional comenzaron el análisis de más de 1.000 enmiendas al borrador que recibió de la Comisión Experta, en un trabajo que deberá concluir esta semana.

Las primeras sesiones demostraron la complejidad de las negociaciones, ya que, por ejemplo, la derecha impuso una enmienda para declarar el rodeo como «deporte nacional», a pesar de que no es una práctica que se realice en todo el país ni que represente a la mayoría de la población.

Lo mismo pasó con la cueca, una danza tradicional de ciertas regiones que fue incorporada como «baile nacional». En ambos casos, se les consideró como actividades «que dan origen a la identidad de ser chileno», lo que inconformó a la izquierda porque deja fuera a otras identidades.

En medio de la polémica, la oposición más radical cedió y retiró propuestas de enmiendas como la que establecía «la protección del niño que está por nacer» y la imposición de un quórum de dos tercios en el Congreso para reformar la Constitución, o la que permitía que las personas presas mayores de 75 años o con enfermedades terminales terminen de cumplir sus condenas en sus casas, lo que abría la puerta a condenados por violaciones a derechos humanos.

La presidenta del Consejo Constitucional, Beatriz Hevia, del ultraderechista Partido Republicano, presumió que el retiro de esas enmiendas era una señal de que están abiertos a los acuerdos y al diálogo y no, como los acusan, a la imposición.

Al debate concreto en el Consejo Constitucional se suman las peleas políticas que, en algunos casos, son consideradas como provocaciones.

El lunes, por ejemplo, organizaciones y partidos opositores al presidente Gabriel Boric celebraron el primer aniversario del rechazo a la primera propuesta constitucional, que se plebiscitó el 4 de septiembre del año pasado, y que consideraron como una victoria propia.

«El día que la ciudadanía salvó el futuro de Chile», fue el nombre con el que bautizaron el festejo que volvió a alterar los ánimos del proceso.

Fuente: El País Chile