Donald Trump presiona a Canadá y reabre debate sobre el gasto militar con Estados Unidos
Estados Unidos
El presidente Donald Trump ha redoblado sus críticas hacia Canadá, acusando a su vecino del norte de beneficiarse de manera desproporcionada de la relación de seguridad y económica con Estados Unidos, y planteando que el gasto militar estadounidense opera, en la práctica, como una “subvención” hacia Ottawa. La declaración ha reavivado tensiones diplomáticas entre ambas naciones y reconfigurado parte del debate sobre defensa y comercio en la región.
Trump ha insistido en que Estados Unidos “protege” a Canadá militarmente y, como consecuencia, absorbe una carga financiera que —a su juicio— no se retribuye adecuadamente. El presidente ha sugerido que la nación canadiense debería aumentar drásticamente su inversión en defensa o, incluso, considerar cambios de integración política para equilibrar la “carga” estadounidense, aunque no ha detallado propuestas concretas para implementar tales medidas.
Gasto militar y normas de la OTAN
Los analistas y datos oficiales contradicen las afirmaciones del presidente sobre una supuesta “subvención” anual de cientos de miles de millones de dólares. La evidencia disponible indica que el déficit comercial —que el mandatario a veces encuadra como subsidio— con Canadá fue significativamente menor en 2024, y que la contribución canadiense al gasto militar es proporcionalmente inferior a la estadounidense, aunque esto responde más a diferencias en tamaño económico que a una transferencia directa de recursos.
Canadá, como miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), se encuentra por debajo del umbral del 2 % del producto interno bruto (PIB) en gasto de defensa que la alianza acordó como meta, mientras que Estados Unidos supera con creces ese porcentaje. Ese desequilibrio ha sido un punto de crítica recurrente por parte de Trump, que también ha instado a aliados a elevar sus inversiones en seguridad común.
Repercusiones en relaciones comerciales
La retórica sobre el gasto militar no ocurre en un vacío. En los últimos meses, la relación comercial entre Estados Unidos y Canadá ha experimentado fricciones profundas, incluidas disputas arancelarias y votaciones en el Congreso estadounidense que han reflejado un creciente rechazo bipartidista a políticas punitivas contra el mercado canadiense.
Al mismo tiempo, Ottawa ha respondido con estrategias para reducir su dependencia —tanto económica como militar— de Estados Unidos, buscando diversificar sus proveedores de defensa y fomentar capacidades locales, lo que incluye planes para priorizar la industria interna en la adquisición de equipamiento militar.
Clima político y percepciones públicas
La escalada verbal del presidente ha tenido impacto en la percepción pública en Canadá, donde encuestas recientes muestran un aumento de preocupación por la soberanía nacional frente a políticas estadounidenses percibidas como coercitivas. Aunque la mayoría de los expertos descartan una confrontación militar real entre los dos aliados, el enfoque con que Trump aborda el gasto militar y la cooperación en seguridad ha tensionado lo que históricamente ha sido una relación estrecha y estable.
Trump continúa argumentando que su enfoque beneficia la posición estratégica estadounidense, aunque sus críticos sostienen que la mezcla de argumentos económicos y militares ha complicado la diplomacia tradicional entre Washington y Ottawa, forzando un replanteamiento de alianzas y políticas en un momento de incertidumbre geopolítica.
Fuente: The New York Times


