Maurilio Suárez: construir audiencia en un género que parecía condenado al nicho
Música
En un ecosistema
dominado por la inmediatez y la saturación de contenidos, pocos proyectos de
música temática logran sostener audiencias relevantes en plataformas de
streaming. Uno de ellos es el del músico mexicano Maurilio Suárez, quien
actualmente se ubica dentro del Top 5 de los artistas de música católica en
español más escuchados en Spotify, con más de 300 mil oyentes mensuales.
Su caso ha
comenzado a llamar la atención no solo por las cifras, sino por el modo en que
ha logrado profesionalizar una propuesta tradicionalmente ubicada fuera del
radar de la industria musical.
“Durante mucho
tiempo se pensó que este tipo de música solo podía sobrevivir en circuitos
cerrados”, comenta Suárez. “Pero hoy las plataformas no preguntan de dónde
vienes, sino si conectas con alguien al otro lado”.
— ¿En qué
momento decides pensar tu proyecto desde una lógica digital y no solo
artística?
“Muy pronto entendí que hacer canciones no era suficiente. Tenía que aprender
cómo se escucha la música hoy, cómo se descubren artistas, cómo funcionan las
playlists. No para traicionar la identidad del proyecto, sino para que pudiera
existir en el presente”.
A diferencia de
otros casos virales, el crecimiento de Suárez ha sido progresivo. No hay un
“hit” aislado que explique sus números, sino una suma de lanzamientos
constantes, presencia digital y un lenguaje musical alineado con el consumo
actual.
— ¿Te
consideras parte de una escena o un caso aislado?
“Creo que formo parte de algo más amplio. México, por ejemplo, tiene varios
proyectos fuertes en este ámbito. Lo interesante es que hay generaciones
distintas conviviendo: referentes históricos y propuestas más recientes. Eso
habla de una escena que se está reorganizando”.
Desde una
perspectiva de industria, su propuesta resulta atípica. No responde al esquema
clásico del pop religioso ni se presenta como un producto devocional explícito
para consumo interno. Más bien, funciona como un proyecto musical con identidad
clara que encuentra su lugar en el mercado digital.
— ¿Cuál ha sido
el mayor aprendizaje en este proceso?
“Que el algoritmo no es el enemigo. El problema es no entenderlo. Cuando sabes
cómo funciona, puedes dialogar con él sin perder lo que eres”.
El dato no es
menor. En un contexto donde la música de nicho suele quedar relegada a
audiencias mínimas, la permanencia de Suárez en los primeros lugares del
ranking sugiere que la profesionalización y la lectura del entorno digital
pueden ser tan decisivas como el contenido mismo.
— ¿Qué viene
después de consolidar una audiencia así?
“Seguir construyendo. El streaming no es una meta, es un espacio. Si no tienes
algo que decir de manera constante, el público se va. Esto no va de números, va
de relación”.
El caso de
Maurilio Suárez abre una pregunta más amplia para la industria cultural:
¿cuántos otros géneros considerados “menores” podrían encontrar nuevas
audiencias si dejaran de resistirse a las reglas del presente y aprendieran a
jugar dentro de ellas?


