Bolivia
El presidente de Bolivia, Luis Arce, defendió su administración ante la crisis económica que atraviesa el país, atribuyendo la responsabilidad a la Asamblea Legislativa Plurinacional por la demora en la aprobación de créditos externos vitales para la estabilidad financiera nacional.
En un evento realizado en una zona rural de La Paz, Arce afirmó que la crítica hacia el Ejecutivo por la situación económica es injustificada, y señaló directamente a los legisladores. “Los culpables están sentados en la Asamblea Legislativa porque no aprueban los créditos, dificultando la gestión y afectando la percepción ciudadana sobre nuestra capacidad de trabajo”, sostuvo.
De acuerdo con datos del Ministerio de Planificación del Desarrollo, la Asamblea tiene pendiente la revisión de 17 proyectos de ley relacionados con créditos por más de 1,741 millones de dólares. Algunos de estos créditos, vinculados a organismos como el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), avanzaron en la Cámara de Diputados, pero aún esperan análisis en el Senado.
Estos financiamientos, mayormente destinados a proyectos de inversión pública, no se desembolsan de inmediato, pero representan un recurso crucial para dotar de liquidez al Gobierno en los meses finales de su gestión.
Entre noviembre de 2020 y mayo de 2025, se aprobaron 39 créditos por un total de 4,284 millones de dólares, de los cuales sólo se ha recibido el 52% en desembolsos. Algunos legisladores han cuestionado la falta de transparencia en el manejo de estos fondos y han solicitado medidas adicionales para enfrentar la crisis.
Bolivia enfrenta una crisis económica prolongada, caracterizada por una marcada escasez de dólares, que ha limitado la capacidad de importación, generado incertidumbre en los mercados y debilitado el sistema financiero. Esta situación se ha intensificado por la caída de ingresos petroleros y una reducción de las reservas internacionales a niveles históricamente bajos.
La demora en la aprobación de créditos externos restringe la ejecución de obras públicas, la importación de combustibles y la respuesta a emergencias, generando presiones inflacionarias, aumento en los precios de la canasta básica y desabastecimiento de carburantes, especialmente visible en ciudades como Santa Cruz.
La coyuntura económica se agrava en un contexto político sensible, con las elecciones generales a menos de un mes, donde 7.9 millones de bolivianos elegirán presidente, vicepresidente y legisladores. El mandatario, que llegó al poder en 2020 con un respaldo del 55%, enfrenta actualmente una baja aprobación, inferior al 10%, lo que motivó su decisión de no buscar la reelección.
En su defensa, Arce recordó que su gestión comenzó en un escenario complejo derivado de la pandemia de Covid-19 y afirmó que las leyes que benefician al pueblo permanecen en el Legislativo. “El país sabe diferenciar quién miente y quién no miente, el pueblo sabe”, concluyó.
Fuente: Infobae